El Senado aprobó en la madrugada del miércoles la totalidad de los 74 pliegos judiciales presentados por el gobierno de Javier Milei, en un proceso que superó las expectativas del oficialismo y marcó un giro inesperado tras días de negociaciones intensas. Inicialmente, el bloque de gobierno buscaba tratar solo alrededor de 50 pliegos, excluyendo algunos por presiones internas y críticas externas, pero tras un cuarto intermedio y acuerdos con bloques dialoguistas y opositores, se logró un consenso para votar todos los nombres en su totalidad.
Entre los pliegos aprobados destacó el de la jueza Verónica Michelli, designada para cubrir la vacante en el Tribunal Oral Federal N° 3 de La Plata. Su nominación generó fuertes tensiones por su vínculo familiar con el periodista Hugo Alconada Mon, investigador clave en el caso Libra, lo que llevó al Ejecutivo a intentar retirarla de la votación. Sin embargo, la oposición, aliados y bloques dialoguistas respaldaron su candidatura, logrando 44 votos afirmativos frente a solo 18 en contra, una clara derrota para el gobierno.
En un momento clave, segundos antes de la votación, la senadora Patricia Bullrich Luro Pueyrredón anunció su abstención, justificando su decisión con un argumento ético: “No se pueden atribuir consecuencias disciplinarias por una relación familiar”, y agregó: “Las personas son únicas e irrepetibles”. Su declaración fue recibida como un gesto de independencia dentro de su propio bloque y reforzó el debate sobre la meritocracia frente a la presunción de conflicto de intereses.
El acuerdo para tratar todos los pliegos, pese a la resistencia inicial del Ejecutivo, refleja una creciente fragmentación dentro del oficialismo y una mayor capacidad de negociación de la oposición en el Senado. El resultado no solo valida el proceso de selección judicial en un contexto de alta tensión política, sino que también establece un precedente sobre la autonomía del Poder Judicial frente a presiones de agenda mediática o familiar.
Con esta votación, el Senado cierra una etapa clave en la conformación del Poder Judicial bajo el mandato de Milei, y abre el camino para una nueva fase de supervisión y control parlamentario sobre las designaciones judiciales.