🎸 Centenares dicen adiós al Indio Solari en Posadas 🕊️


Centenares de seguidores se congregaron este sábado en la plazoleta María Morínigo, sobre la Costanera de Posadas, para despedir al icónico Indio Solari en una emotiva misa ricotera. La jornada, organizada por la comunidad local, se convirtió en un homenaje colectivo a la música, la identidad y la pasión que el líder de Los Redonditos de Ricota dejó en generaciones enteras.

La banda La Paramol Star Band, referente indiscutido de la escena ricotera en Misiones, abrió la ceremonia con un set de clásicos que movilizaron a la multitud. Canciones como “La Balsa”, “El Hijo de la Luna” y “Pibe de Ciego” resonaron entre aplausos, lágrimas y cánticos en coro, mientras el sol de la tarde iluminaba las camisetas desgastadas de los fieles.

Entre los asistentes, destacó la presencia de Ana María Gorosito, de 82 años, conocida como la “abuela ricotera”. En 2017, esta mujer misionera recorrió más de 1.000 kilómetros en silla de ruedas para asistir al recital de Olavarría, un gesto que se volvió símbolo de devoción. “El Indio me enseñó a vivir con alma”, dijo Gorosito, con la voz entrecortada pero firme, mientras sostenía una foto del músico en su regazo.

La ceremonia, sin rito religioso formal, fue un ritual laico de memoria y pertenencia. Velas, banderas de Misiones, guitarras apoyadas en el suelo y carteles con frases como “El Indio no murió, se fue de gira” llenaron el espacio. Algunos dejaron notas escritas a mano, otras, discos de vinilo y hasta frascos con tierra del escenario donde Solari cantó por última vez.

“Esto no es un funeral, es una fiesta de quienes no dejamos de creer en la música como salvación”, dijo Juan Carlos Fernández, un comerciante de 56 años que lleva 40 años siguiendo a Los Redonditos. “Aquí no hay política, ni religión. Solo hay ricoteros. Y eso es lo más puro que queda”.

La jornada terminó con un silencio colectivo, seguido de un aplauso sostenido. Nadie se retiró antes de que la última nota se desvaneciera en el aire. En Posadas, como en tantos otros rincones del país, el Indio Solari no se fue: sigue vivo en cada acorde, en cada grito de “¡Ricota!” que resuena en las plazas.

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