
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que su gobierno no recurrirá a la represión contra las protestas programadas en torno a la inauguración del Mundial de Fútbol, reafirmando su compromiso con la libertad de expresión y la paz social. “No caeremos en provocaciones. Nuestro deber es garantizar la tranquilidad de todos los mexicanos y visitantes durante este evento histórico”, declaró la mandataria en rueda de prensa este martes.
Las manifestaciones, convocadas por organizaciones civiles, sindicatos y movimientos sociales, buscan llamar la atención sobre el gasto público en infraestructura deportiva, la desigualdad social y la falta de inversiones en salud y educación. A pesar de las críticas internas y externas sobre el costo del torneo —estimado en más de 12 mil millones de dólares—, Sheinbaum enfatizó que México está preparado para recibir al mundo sin recurrir a la violencia estatal.
La Secretaría de Gobernación ya ha anunciado un plan de seguridad integral, con más de 80 mil efectivos desplegados en ciudades sede, incluyendo Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Puebla. Sin embargo, las fuerzas de seguridad operarán bajo un protocolo de contención y diálogo, no de disuasión agresiva. “El Estado no es enemigo de la protesta legítima. Es garante de sus derechos”, indicó el secretario de Gobernación, Adán Augusto López.
Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han elogiado la postura del gobierno mexicano, calificándola como “un ejemplo regional en el manejo democrático de las movilizaciones”. “En muchos países, las protestas contra eventos masivos terminan en represión. México tiene la oportunidad de demostrar que el deporte y la democracia pueden coexistir”, señaló un comunicado emitido desde Nueva York.
Mientras tanto, los organizadores del Mundial confirmaron que las protestas no afectarán los eventos oficiales. Las marchas serán permitidas en zonas designadas, con rutas previamente acordadas y sin bloqueos a vías de acceso a estadios. Los aficionados, tanto locales como internacionales, podrán disfrutar del torneo sin interrupciones, pero también con la posibilidad de ver y escuchar las voces críticas que acompañan al fútbol mundial.
El Mundial arranca el 15 de junio, y México, como anfitrión, busca equilibrar el orgullo deportivo con la justicia social. La postura de Sheinbaum no solo define la imagen del país en el escenario global, sino que también pone a prueba su compromiso con los derechos humanos en tiempos de gran presión mediática.