📉 Misiones pierde 18% en ingresos brutos: ¿por qué los vecinos compran en Brasil?

La provincia de Misiones registró una caída real del 18% en la recaudación por Ingresos Brutos en marzo de 2025 respecto al mismo mes de 2024, según un informe del IERAL NEA. Esta caída, la más pronunciada en los últimos años, pone en alerta a las autoridades provinciales y revela una crisis fiscal impulsada por una tendencia creciente: los misioneros están dejando de comprar en casa para hacerlo en las ciudades fronterizas de Brasil y Paraguay.

La principal causa detrás de este desplome es la diferencia de precios. Productos de primera necesidad, electrónicos, combustibles y hasta medicamentos se venden hasta un 40% más baratos en Foz do Iguaçu, Puerto Iguazú (Brasil) y Ciudad del Este (Paraguay). Con la devaluación del real y el paraguayo frente al peso argentino, y sin los controles aduaneros que limitan el paso de mercaderías, el contrabando y las compras informales se volvieron una práctica cotidiana para miles de familias.

“La gente ya no va al centro comercial de Posadas para comprar una heladera o un litro de aceite. Va a Puerto Iguazú, paga en real y se ahorra una fortuna”, explicó a este medio una comerciante local que pidió mantener su nombre en reserva. “Nosotros seguimos pagando impuestos, pero ellos no. El sistema se está desmoronando”.

El IERAL NEA destaca que esta fuga de consumo no solo afecta a los comercios locales, sino también a la capacidad del Estado provincial para financiar servicios esenciales: salud, educación, seguridad y obras públicas. Ingresos Brutos representa más del 60% del presupuesto provincial, por lo que una caída del 18% equivale a cientos de millones de pesos menos para invertir en desarrollo.

Las autoridades provinciales reconocen el problema, pero aún no han implementado medidas efectivas. Se han propuesto subsidios selectivos, campañas de concientización y hasta la creación de “zona franca” en ciudades fronterizas, pero los plazos se alargan y la competencia desleal sigue creciendo.

Mientras tanto, los comercios del interior, especialmente en Oberá, Wanda y San Ignacio, reportan cierres temporales y reducción de personal. “Esto no es solo un problema económico —dice el economista Martín Ríos, del IERAL—. Es un problema de identidad regional. Si perdemos el tejido comercial local, perdemos también la comunidad”.

La provincia enfrenta ahora una encrucijada: o se adapta al nuevo contexto fronterizo con políticas innovadoras, o corre el riesgo de convertirse en una región donde el comercio se vive al otro lado de la frontera, y los impuestos, se quedan atrás.

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