Alejandro T., un ciudadano posadeño, denunció haber sido víctima de violencia física y abuso de autoridad por parte de efectivos policiales durante un control de tránsito en la costanera de Posadas el último viernes. Según su relato, el incidente —que incluyó golpes, esposamiento y amenazas de coima— ocurrió en plena vista de su esposa e hijo de 11 años, y contradice completamente la versión oficial de las autoridades.
El hecho se produjo cerca de las 11:00, cuando Alejandro circulaba por la avenida Santa Cruz, en el tramo costanero de la capital provincial. Al detenerse para un control rutinario, presentó sin problemas sus documentos personales y del vehículo. Sin embargo, la situación derivó en un abuso cuando un agente se acercó a la parte trasera del auto y comenzó a anotar datos. Al preguntar si había algún inconveniente, Alejandro fue informado de que su rodado sería retenido por “falta de documentación”.
“Eso es falso —afirma en su denuncia—. Tenía todo en orden. El vehículo estaba legal, con seguro, patente y licencia vigentes. Nada faltaba”.
Lo que siguió, según su relato, fue una escalada de hostilidad. Uno de los policías le dijo: “Acá tenemos que arreglar con plata, decime cuánto tenés”. Luego, le pidieron 200 mil pesos en efectivo para “solucionar” la situación. Ante la negativa, Alejandro llamó a su esposa y a su abogado, Federico Esquivel.
Cuando su pareja llegó al lugar, los agentes engancharon su vehículo con una grúa y le ordenaron, de forma agresiva, que descendiera del auto. Al negarse —porque consideraba que no tenía obligación legal de hacerlo sin una orden judicial—, la violencia estalló.
“Abrieron mi vehículo y me arrojaron al suelo, fui reducido, esposado. Uno de ellos colocó un borcego sobre mi cara y me dio varios golpes”, relató Alejandro.
Testigo de los hechos, su esposa se exaltó y pidió que lo dejaran, por lo que también fue detenida. Su abogado, al llegar, no pudo comunicarse: “Me subieron al móvil policial y mientras me llevaban, me pegaban y me decían ‘cállate, no hables más’”.
Durante el traslado a la Comisaría Tercera, Alejandro asegura que fue insultado y golpeado en la cabeza y la espalda. Al llegar, fue examinado por el médico policial, quien constató lesiones en sus manos, oreja izquierda, cuello y otras zonas del cuerpo.
“Esto no fue un error. Fue un abuso sistemático. Son funcionarios públicos, deberían protegerme, no golpearme”, señaló Alejandro, quien enfatizó que la documentación del vehículo estaba completa y accesible en todo momento.
La denuncia fue radicada formalmente en la Comisaría Tercera y también en Asuntos Internos de la Jefatura de la Policía de Misiones. En ella, se exige la separación inmediata del cargo o el pase a disponibilidad de los agentes involucrados, hasta que se esclarezcan los hechos.
El caso ha generado reacción en redes sociales y entre organizaciones de derechos humanos locales. “No podemos permitir que la impunidad sea la norma cuando se trata de abusos de poder”, señaló una representante de la Red de Derechos Humanos de Misiones.
Hasta el momento, la Policía de Misiones no ha emitido un comunicado oficial. Sin embargo, fuentes cercanas a Asuntos Internos confirmaron que se inició una investigación interna.
Alejandro, quien sigue recibiendo tratamiento médico por las lesiones sufridas, espera que este caso sirva para que otros no sufran lo mismo. “No soy un delincuente. Solo soy un padre que volvía a casa. Y no me merecía esto”, concluyó.
El Territorio seguirá de cerca el desarrollo de la investigación y las respuestas institucionales.