
Miles de manifestantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) marcharon hacia el Estadio Azteca este jueves, en una demostración de rechazo a la celebración del partido inaugural del Mundial entre México y Sudáfrica. La protesta, organizada en medio de crecientes tensiones sociales y críticas al gasto público en eventos deportivos, fue contenida por un fuerte despliegue policial que bloqueó las avenidas principales hacia el recinto deportivo, rebautizado como “Ciudad de México” para la ocasión.
La movilización, una de las más grandes en la capital en meses, contó con docenas de maestros, estudiantes y sindicalistas que portaban pancartas con lemas como “No al Mundial mientras hay hambre” y “Educación, no espectáculo”. A pesar de las restricciones, los manifestantes mantuvieron una presencia pacífica pero firme, exigiendo inversiones en salud, educación y justicia social en lugar de megaproyectos deportivos.
La presidenta Claudia Sheinbaum, quien presenció el acto de inauguración del estadio, reiteró su compromiso con la política exterior humanitaria del gobierno mexicano. “México no se queda al margen de las necesidades de sus hermanos”, afirmó en un discurso breve antes del partido. “Hoy enviamos más de 1.700 toneladas de alimentos e insumos médicos a Cuba, y continuaremos apoyando al pueblo cubano en su proceso de recuperación”.
La ayuda, transportada por aviones de la Fuerza Aérea Mexicana, incluye medicamentos, equipos de diagnóstico y alimentos no perecederos. Esta acción refuerza la tradición de solidaridad de México con naciones latinoamericanas, incluso en momentos de alta tensión geopolítica y presión internacional.
El partido inaugural, que se disputará esta noche entre México y Sudáfrica, marca el regreso del Mundial al Estadio Azteca tras 36 años, pero también pone en el centro del debate la contradicción entre el esplendor deportivo y las demandas sociales. Mientras los aficionados llenan las gradas, miles de mexicanos siguen esperando respuestas a sus necesidades básicas.
La policía mantuvo el control sin incidentes graves, pero el clima de tensión persiste. Para muchos, el Azteca no solo será escenario de goles, sino también de una reflexión nacional: ¿qué prioridades define un país en tiempos de crisis?
Con el Mundial en pleno desarrollo, México se enfrenta a un doble reto: celebrar su identidad futbolística y honrar su compromiso con la justicia social.