
Hoy, 10 de junio, Argentina conmemora el Día de la Seguridad Vial. Pero ¿sabías que esta fecha no fue elegida al azar? Ni tampoco por una campaña de marketing. Este día marca un cambio histórico, profundo y casi revolucionario en la forma en que nos movemos por el país: el paso de la circulación por la izquierda a la derecha, en 1945.
El 10 de junio de ese año entró en vigencia el Decreto N° 12689/45, que ordenaba el cambio de mano de circulación en todos los caminos y calles nacionales. Una medida que, a primera vista, parecía simple: moverse por la derecha en vez de por la izquierda. Pero detrás de esa decisión había más de dos siglos de historia, influencias geopolíticas, costumbres feudales y hasta estrategias industriales.
Antes de 1945, Argentina seguía la tradición británica: los vehículos circulaban por la izquierda. Una práctica heredada de los tiempos de los carruajes, cuando los cocheros —que usaban el látigo con la mano derecha— preferían ir por la izquierda para evitar golpear a los peatones. También había raíces militares: en la Edad Media, los caballeros portaban la espada en la mano derecha y, al encontrarse con otros, era más seguro pasar por la izquierda para no herirse.
Pero el mundo cambiaba. La Revolución Francesa impulsó la circulación por la derecha como símbolo de ruptura con la aristocracia. Napoleón la extendió por Europa: Alemania, Polonia, Rusia, los Países Bajos… todos adoptaron la derecha. Solo Gran Bretaña, España e Italia se resistieron. Y Argentina, por vínculos históricos y comerciales con el Imperio Británico, mantuvo la izquierda.
Hasta 1945.
Ese año, el gobierno argentino, con el objetivo de reducir los accidentes y armonizarse con los países vecinos —Brasil, Uruguay, Chile— que ya circulaban por la derecha, decidió dar el paso. El cambio no fue menor: se reconfiguró la señalización en miles de kilómetros de rutas, se impartieron clases a conductores y peatones, y se redujeron temporalmente las velocidades máximas. Incluso, se obligó a los vehículos a colocar en la parte trasera una placa con una flecha apuntando a la izquierda: ¡para que los conductores supieran por dónde debían adelantar!
Curiosamente, muchos autos importados de Gran Bretaña tenían el volante a la derecha. El cambio de mano hizo que estos vehículos fueran menos seguros en la nueva norma. Pero el gobierno no tuvo otra opción: la modernización exigía adaptación.
El 10 de junio de 1945, día en que entró en vigor la medida, no se registró ni un solo accidente de tránsito en todo el país. Fue un milagro de disciplina, preparación y conciencia colectiva. Y así, ese día se convirtió en símbolo: no solo de un cambio físico en las calles, sino de una nueva cultura vial.
En 1949, el decreto fue elevado a ley (N° 13.893), consolidando el cambio como norma permanente. Desde entonces, cada 10 de junio se conmemora el Día de la Seguridad Vial, con campañas educativas, controles de alcoholemia, acciones de concientización y recordatorios de que la seguridad en la ruta es responsabilidad de todos.
Hoy, 79 años después, Argentina tiene más de 14 millones de vehículos en circulación, más de 5.000 kilómetros de rutas nacionales y una tasa de siniestralidad que sigue siendo preocupante. Pero el legado del 10 de junio de 1945 sigue vigente: no se trata solo de cambiar de lado, sino de cambiar mentalidades.
La seguridad vial no nace de las señales ni de los radares. Nace de la educación, la empatía y el respeto. Por eso, hoy, más que celebrar, recordamos: cada viaje cuenta. Cada decisión, importa.
Que hoy, y todos los días, lleguemos sanos a nuestro destino. 🛑❤️
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