
El presidente estadounidense Donald Trump instó este domingo a Israel e Irán a detener “inmediatamente” los ataques militares que han escalado la tensión en Medio Oriente, tras una ola de misiles iraníes contra territorio israelí y la contundente respuesta de Tel Aviv, que golpeó objetivos en Teherán.
La ofensiva iraní, lanzada anoche como represalia por los bombardeos israelíes en el Líbano —dirigidos contra posiciones de Hezbolá—, marcó uno de los episodios más directos de confrontación entre Teherán y el Estado judío desde el inicio del conflicto en la región. Israel respondió con ataques aéreos contra múltiples objetivos en Irán, incluyendo instalaciones militares y de defensa aérea cerca de la capital, en lo que se considera la primera vez que Israel bombardea el corazón del país persa.
Según fuentes militares israelíes, al menos 200 misiles fueron lanzados por Irán, muchos de los cuales fueron interceptados por el sistema de defensa Iron Dome y otras capacidades aéreas. Aunque no se reportan víctimas civiles en Israel, los daños materiales en bases militares y aeropuertos iraníes son significativos, según imágenes satelitales y testimonios locales.
Trump, quien ha buscado reanudar las negociaciones con Irán sobre su programa nuclear, intentó sin éxito disuadir al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de contraatacar. Fuentes cercanas a la Casa Blanca indican que el presidente estadounidense advirtió que un ataque directo contra Irán “destrozaría” cualquier posibilidad de un acuerdo diplomático en las próximas semanas.
“Estamos al borde de una guerra regional que nadie puede controlar”, dijo Trump en un breve discurso desde Mar-a-Lago. “Israel tiene derecho a defenderse, pero no puede permitirse actuar como si el mundo no existiera. Deben detenerse. Ahora.”
La comunidad internacional reaccionó con preocupación. La ONU llamó a la “máxima contención”, mientras la Unión Europea advirtió que “cada disparo acerca a la región a un punto sin retorno”. Rusia y China, ambos aliados de Irán, condenaron los ataques israelíes, mientras que Arabia Saudita y Egipto pidieron una reunión de emergencia de la Liga Árabe.
En Israel, la población civil se prepara para posibles represalias adicionales. Las sirenas de alerta sonaron en ciudades como Haifa y Jerusalén, y se suspendieron vuelos en el aeropuerto Ben Gurión. El gobierno israelí, por su parte, mantuvo una postura firme: “No toleraremos amenazas existenciales”, declaró un portavoz militar.
Mientras tanto, en Teherán, las calles se llenaron de manifestantes patrióticos que coreaban consignas contra Estados Unidos e Israel. El líder supremo, Ayatolá Jamenei, prometió “una respuesta más dura” si Israel continúa con sus ataques.
Con la región al borde de una guerra abierta, la pregunta que ahora domina los despachos diplomáticos es: ¿Quién puede detener el ciclo de venganza antes de que sea demasiado tarde?
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*Actualización en tiempo real: Se reportan nuevos intentos de diálogo entre diplomáticos estadounidenses y representantes iraníes en Doha, Qatar, según fuentes de la ONU.*