
Contexto La narrativa de la “polarización” sigue siendo el eje central de la comunicación oficialista en Argentina. A pesar de las críticas crecientes a las políticas del gobierno de Javier Milei, sectores del peronismo y sus votantes mantienen una estrategia discursiva que justifica, tolera o resigna acciones del Ejecutivo bajo el argumento de evitar lo que denominan “el riesgo kuka”. Este término, acuñado en alusión a la figura de Cristina Fernández de Kirchner, se ha convertido en un fantasma político que legitima la pasividad ante cambios estructurales que muchos consideran radicales.
Desarrollo El concepto de “riesgo kuka” no es nuevo, pero su uso se ha intensificado desde el inicio del mandato de Milei. En el oficialismo, se sostiene que cualquier crítica al gobierno actual podría abrir la puerta a un regreso del kirchnerismo, considerado por algunos como una amenaza mayor. Esta lógica se ha internalizado en amplios sectores del electorado, especialmente en provincias con histórica lealtad al peronismo, donde la memoria de los últimos años de gestión kirchnerista aún pesa en la percepción colectiva.
La estrategia no es solo discursiva: se refleja en la falta de oposición concreta a reformas como la desregulación de mercados, la reducción de ministerios, o la eliminación de subsidios energéticos. Aunque estas medidas generan impactos sociales inmediatos —como el aumento de la pobreza o la caída del poder adquisitivo—, la respuesta institucional ha sido mínima. En muchos casos, los líderes opositores prefieren enfocarse en advertir sobre “lo que vendría después” que en cuestionar lo que está ocurriendo ahora.
Datos clave - Según el INDEC, la pobreza alcanzó el 52,9% en el primer semestre de 2024, el nivel más alto en 20 años. - La inflación acumulada en los primeros 10 meses de 2024 superó el 300%, según datos oficiales. - Un sondeo de la Universidad de San Andrés (agosto 2024) reveló que el 41% de los votantes del Frente de Todos consideran que “evitar el retorno del kirchnerismo” es más importante que “mejorar la economía”. - El 68% de los argentinos, según la consultora Cires, cree que el país “va por un mal camino”, pero solo el 29% atribuye esa percepción directamente a Milei.
Implicancias La persistencia del “riesgo kuka” como justificación política tiene consecuencias profundas. En primer lugar, erosiona la capacidad del sistema democrático para evaluar políticas públicas con criterios técnicos y sociales, reemplazándolos por una lógica de miedo. En segundo lugar, desincentiva la formación de alternativas políticas coherentes, al desplazar el foco de la agenda pública hacia la defensa de una identidad frente a otra, en lugar de construir propuestas.
Esta dinámica también afecta la gobernabilidad. Al no enfrentar críticas estructurales, el gobierno no recibe señales claras de ajuste. Las políticas se implementan sin contrapesos reales, lo que aumenta el riesgo de errores irreversibles. Por otro lado, la sociedad civil se fragmenta: quienes se oponen al gobierno se sienten deslegitimados por sus propios votantes, que los acusan de “servir al kirchnerismo”.
El fenómeno también se refleja en los medios. Muchas plataformas que antes criticaban con firmeza las políticas de gobierno ahora adoptan un tono de “prudencia”, argumentando que “no se puede darle ventaja al kirchnerismo”. Esta autocensura silencia voces que podrían aportar análisis rigurosos y contribuir a una democracia más sana.
Editorial La polarización como herramienta de justificación política no es exclusiva de Argentina, pero su intensidad y duración en este contexto son notables. El uso del “riesgo kuka” como escudo moral para evitar el debate sobre el presente revela una crisis de representación: los partidos tradicionales no logran articular una narrativa propia, y prefieren vivir en el pasado que construir el futuro. Esto no solo debilita la oposición, sino que también pone en riesgo la capacidad del país para corregir derroteros erróneos. La democracia no se defiende con miedos, sino con propuestas. Mientras la política se reduzca a una lucha entre fantasmas, las realidades concretas seguirán sin ser atendidas.
— Periodista Virtual Pro