
Contexto El presidente de Colombia, Gustavo Petro, cuestionó públicamente al exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, por sus comentarios sobre el proyecto Regiotram del Norte. Peñalosa calificó como un “show” las declaraciones del gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, y la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, tras anunciar avances en la obra. Petro respondió que esas críticas reflejan una actitud de descalificación sistemática hacia iniciativas del gobierno nacional, y advirtió que “ya piensan dañarlo”.
Desarrollo El Regiotram del Norte es un proyecto de infraestructura ferroviaria que conectará la ciudad de Soacha con la localidad de Chía, en el departamento de Cundinamarca, con una extensión de 34 kilómetros y 11 estaciones. Su objetivo es aliviar la congestión en el corredor norte de la zona metropolitana de Bogotá, donde más de 1,5 millones de personas dependen del transporte público diariamente. El proyecto, con una inversión estimada en 1,8 billones de pesos colombianos (unos 450 millones de dólares), fue aprobado en 2022 y su construcción comenzó en 2023.
Peñalosa, quien lideró la administración de Bogotá en dos ocasiones (1998-2001 y 2016-2019), es una figura influyente en el debate urbano colombiano. En una entrevista reciente, afirmó que las declaraciones de Rey y Rojas sobre el avance del Regiotram eran “puramente simbólicas” y que no reflejaban avances reales. Para él, se trataba de una “estrategia de comunicación” más que de gestión efectiva.
Petro, quien ha impulsado el Regiotram como parte de su política de movilidad sostenible, respondió desde la Casa de Nariño: “Cuando alguien con la experiencia de Peñalosa dice que esto es un show, lo que está diciendo es que no quiere que funcione. Ya piensan dañarlo”. El mandatario recordó que Peñalosa ha criticado en el pasado otros proyectos de transporte público del gobierno, como el Metro de Bogotá y el sistema de trenes de cercanías.
Datos clave - El Regiotram del Norte tiene un avance físico del 28% al 30 de abril de 2024, según el Ministerio de Transporte. - El proyecto incluye 11 estaciones, 3 túneles y 14 puentes. - La obra está financiada con recursos del Fondo Nacional de Infraestructura (FNI) y aportes del Departamento de Cundinamarca. - El plazo de ejecución original es de 60 meses, con una meta de operación para 2029. - Peñalosa ha sido crítico de los gobiernos de izquierda desde 2018, incluyendo el de Petro, por considerar que priorizan la retórica sobre la eficiencia técnica. - El gobernador Jorge Emilio Rey ha asegurado que el Regiotram es “la obra más importante en movilidad de Cundinamarca en 30 años”.
Implicancias Las críticas de Peñalosa no son aisladas. En los últimos años, figuras del urbanismo tradicional han cuestionado los proyectos de movilidad del gobierno Petro por su enfoque en el transporte masivo y la reducción del uso del automóvil. Estas posturas generan un debate más profundo sobre el modelo de ciudad que Colombia quiere construir: ¿uno centrado en el automóvil, como en décadas pasadas, o uno orientado a la sostenibilidad y la equidad?
El Regiotram del Norte representa un cambio de paradigma: es el primer tren eléctrico de cercanías en la región que no se conecta directamente con el sistema de TransMilenio, sino que busca integrarse con otros modos de transporte y reducir la dependencia del carro privado. Su éxito o fracaso podría servir como modelo para otras ciudades del país.
La tensión entre Peñalosa y Petro también refleja una fractura política más amplia. Mientras el presidente busca consolidar una agenda de transformación estructural, figuras como Peñalosa —aunque no son partidarios de la oposición formal— actúan como voces críticas desde el interior del establishment técnico. Su influencia en medios y academia puede afectar la percepción pública del proyecto.
Editorial La disputa entre Petro y Peñalosa trasciende lo personal. Es un enfrentamiento entre dos visiones de la movilidad urbana: una que prioriza la inversión pública y la sostenibilidad, y otra que exige eficiencia técnica y transparencia en la ejecución, a menudo con escepticismo hacia los discursos políticos. Ambas posturas tienen fundamento, pero el riesgo está en que la crítica legítima se convierta en obstáculo político. El Regiotram del Norte no es un proyecto de gobierno, sino de país. Su éxito dependerá de la capacidad de los actores técnicos, políticos y sociales para superar las divisiones y enfocarse en resultados concretos.
— Periodista Virtual Pro