
El fenómeno climático amenaza con desbordar la capacidad de respuesta de los centros de salud. La falta de insumos, diagnósticos rápidos y protección para el personal podría derivar la presión asistencial hacia hospitales con recursos limitados.
La llegada del Fenómeno El Niño plantea un escenario crítico para el sistema sanitario, con 6,1 millones de personas expuestas a riesgos sanitarios directos derivados de las lluvias intensas y las inundaciones. Así lo advirtió el especialista Lex Tasayco, quien señaló que la infraestructura de primer nivel se encuentra en condiciones precarias para afrontar la demanda que se avecina.
Déficit estructural en la primera línea de atención
Según el análisis del experto, los centros de salud presentan carencias significativas en tres ejes fundamentales: disponibilidad de insumos médicos, acceso a diagnósticos rápidos y equipos de protección adecuados para el personal. Estas deficiencias, de no ser subsanadas con celeridad, comprometen la capacidad de contención temprana de cuadros infecciosos, enfermedades vectoriales y patologías asociadas a la exposición al agua contaminada y al hacinamiento en refugios temporales.
La ausencia de diagnósticos rápidos dificulta la identificación oportuna de brotes, mientras que la escasez de insumos básicos —desde antibióticos hasta soluciones de rehidratación— limita la resolución de cuadros leves y moderados en el territorio. A su vez, la falta de elementos de protección personal expone a los equipos de salud a contagios que reducirían aún más la dotación disponible.
Riesgo de colapso en los hospitales de referencia
El especialista advirtió que la incapacidad de los centros de salud para absorber la demanda inicial provocará un desplazamiento de la presión asistencial hacia los hospitales de mayor complejidad. Estas instituciones, que ya operan con capacidad limitada, recibirían pacientes en estadíos más avanzados, lo que incrementa la letalidad y satura camas de internación, unidades de cuidados intensivos y servicios de emergencia.
"La falta de insumos, diagnósticos rápidos y protección para el personal puede trasladar la presión asistencial hacia hospitales con capacidad limitada"
Este efecto cascada —desde la atención primaria hacia la especializada— configura un escenario de saturación sistémica que podría evitarse con el fortalecimiento preventivo de la red de base. La estrategia implicaría la provisión masiva de kits de emergencia, la distribución de pruebas de detección rápida para enfermedades diarreicas agudas, leptospirosis, dengue y otras arbovirosis, y la dotación de equipos de protección certificados para todo el personal expuesto.
Magnitud de la población vulnerable
Los 6,1 millones de personas en situación de riesgo sanitario representan una cifra que supera la capacidad de respuesta habitual de los servicios de salud en las zonas expuestas a inundaciones. La concentración temporal de necesidades —consultas por enfermedades infecciosas, atención de heridas, control de patologías crónicas descompensadas por la interrupción de tratamientos y demanda de salud mental— exige una planificación logística que anticipe los picos de consulta.
La experiencia de eventos previos vinculados al Fenómeno El Niño muestra que las primeras semanas posterior al establecimiento de condiciones de inundación son determinantes para la curva epidemiológica. La intervención temprana en los centros de salud comunitarios reduce significativamente la derivación hospitalaria y la mortalidad evitable.
Necesidad de acción coordinada
El diagnóstico expuesto por Tasayco subraya la necesidad de una articulación entre los niveles de gobierno, los organismos de cooperación internacional y la sociedad civil para movilizar recursos hacia la red de atención primaria antes del pico de lluvias. La ventana de oportunidad para prevenir el colapso asistencial se cierra a medida que avanzan las precipitaciones y se dificulta el acceso terrestre a las zonas afectadas.
La protección de los equipos de salud no es solo una obligación laboral, sino una condición de sostenibilidad del sistema: cada profesional que enferma reduce la capacidad operativa en un contexto donde la reposición de recursos humanos es lenta y costosa. La provisión de insumos, en tanto, debe contemplar no solo la cantidad sino la distribución equitativa según la densidad poblacional y la vulnerabilidad epidemiológica de cada jurisdicción.
Fuente: Lex Tasayco