Milei vuela a Washington a profundizar su alianza con Trump: reunión con el secretario de Energía de Estados Unidos, acto en la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto y premio en la Gala de la Herencia Hispana. Agenda intensa, fotos internacionales, aplausos. Mientras tanto, en Misiones, la palabra que circula entre los analistas no es "gala": es "asfixia". La provincia, dicen, "se acomoda a la asfixia fiscal".
Ahí está la grieta que de verdad importa, no la de los panelistas. Arriba, un presidente que colecciona premios y fotos con potencias. Abajo, un misionero que hace cuentas para llegar a fin de mes, con una provincia apretada por la política fiscal de la Nación. Las relaciones internacionales son necesarias, nadie dice lo contrario: el problema es cuándo se convierten en el espectáculo que tapa lo que pasa en casa.
Porque la pregunta que nadie le hace en Washington acá suena todos los días: ¿este viaje qué le pone en el bolsillo al trabajador, al jubilado, al comerciante de Posadas, al colono de Oberá? Si la respuesta es "nada por ahora, pero mirá qué linda la foto", entonces que nadie se sorprenda si el misionero empieza a mirar para otro lado.
Los premios brillan. La asfixia, no. Y mientras la agenda del poder esté a diez mil metros de altura, la del pueblo seguirá esperando en el aeropuerto.
Martin Albornoz