
En el barrio de Almagro, Buenos Aires, fue encontrado sin vida Daniel Antonio Osorio Peñaloza, contador venezolano de 46 años y director suplente y gerente general de Gen Tech Argentina, empresa de suplementos dietarios controlada por el excongresista Martín Menem. El hallazgo, ocurrido en su domicilio particular, activó una investigación por “muerte dudosa”, caratulada por el fiscal Eduardo Cubría, quien hasta el momento no ha descartado ni confirmado ninguna causa específica.
Según fuentes policiales, no se observaron signos de violencia ni indicios de robo en el lugar. El cuerpo fue hallado por personal de mantenimiento que ingresó al departamento tras no lograr contactar a Osorio durante dos días. No se reportaron heridas, ni objetos desconocidos, ni señales de lucha. La autopsia preliminar está pendiente, y las autoridades analizan posibles factores médicos, psicológicos o incluso relacionados con su actividad laboral.
Osorio, con más de dos décadas de experiencia en contabilidad y gestión financiera, fue clave en la operación de Gen Tech Argentina, empresa que ha sido objeto de críticas por la comercialización de productos con afirmaciones no verificadas científicamente. Su rol lo posicionaba en el centro de operaciones clave: desde la gestión de proveedores hasta la supervisión de declaraciones fiscales, lo que levanta preguntas sobre la estabilidad financiera y legal de la firma.
Martín Menem, hijo del ex presidente Carlos Menem y dueño de la empresa, se presentó personalmente en el domicilio tras ser notificado del hallazgo. No brindó declaraciones a la prensa, pero fuentes cercanas aseguran que “está conmocionado y cooperará plenamente con la justicia”. Menem, quien ha sido investigado en el pasado por presuntas irregularidades en la facturación de productos de salud, no ha sido citado como sospechoso, pero su vínculo directo con la víctima y la empresa lo convierte en figura central del caso.
La muerte de Osorio, quien llegó a la Argentina hace más de 10 años huyendo de la crisis en Venezuela, ha generado conmoción en la comunidad latinoamericana en Buenos Aires. Amigos lo describen como una persona reservada, meticulosa y comprometida con su trabajo, sin antecedentes de problemas de salud mental ni adicciones.
La fiscalía ha solicitado el acceso a los registros contables, correos electrónicos y llamadas telefónicas del fallecido, así como la revisión de las operaciones de Gen Tech en los últimos seis meses. Se investiga si hubo presión laboral, desacuerdos internos o posibles irregularidades fiscales que pudieron haber contribuido al deceso.
Mientras la comunidad espera respuestas, el caso se convierte en un símbolo de la tensión entre el emprendimiento empresarial y la transparencia en el sector de suplementos dietarios, un mercado en crecimiento en Argentina pero con escasa regulación.
Las autoridades piden a cualquier persona con información relevante que se ponga en contacto con la Unidad Fiscal de Investigaciones de Almagro. El cuerpo de Osorio fue entregado a sus familiares, quienes aún no han emitido declaraciones públicas.
Este caso, que mezcla poder, inmigración y misterio, podría tener repercusiones más allá de una muerte trágica: podría abrir una puerta a una mayor fiscalización de empresas de salud que operan en la sombra.